Hola de nuevo, ya estoy de vuelta en casa.
Se suponía que mi primera entrada a la vuelta de las vacaciones iba a ser referida a mi viaje a Castellón, pero no va a ser así.
Tengo una idea que me ronda la cabeza desde ayer y que hoy se ha intensificado por sucesos con los que no me voy a explayar...
Ayer tuve un día bastante largo. Cogí un autobus desde Castellón a Madrid, que duró más de 5 horas de camino, en las que estuve leyendo, escuchando música e incluso hablando por teléfono. Y también me dormí un poco.
Al llegar a Madrid cogí el metro, línea circular, que tanto odio, me agobia, me da claustrofobia... hasta llegar a la estación de Pío XII allí tuve que esperar un buen rato hasta la próxima salida para mi ciudad.
Llegar a casa me costó 8 horas y media de viaje. Pero esto no es lo que os quiero contar.
Según esperaba a que se abriese la taquilla para poder comprar el último billete de autobus, en mi ipod empezó a sonar una canción de Madsen que se llama "Die Perfektion", la perfección, que resumiré diciendo sólo una frase de la canción du bist die Perfektion, tu eres la perfección. En principio no tiene nada de original, ni siquiera es una frase especialmente bonita. Es como lo canta, aunque haría mejor diciendo que lo grita.
He buscado un vídeo en youtube con la canción para que la pudieseis escuchar, pero todos los vídeos tenía fotos personales de gente que no conozco, así que hice el mío propio, sin esmerarme en demasía.
Lo que me resultó curioso fue la forma de decirlo. Normalmente los piropos se susurran y los insultos se gritan, ¿pero por qué?
En mi caso personal voy más allá. He de decir sin exagerar que encajo mucho antes un insulto a un piropo. Que me digan algo bonito me intimida, me hace recular, desconfiar, me saca de mi campo de seguridad personal. Y estoy totalmente convencida de no ser la única a la que le sucede esto.
Pensemos simplemente en el mono tema, el sexo. Las mujeres en nuestra inmensa mayoría, nos avergonzamos simplemente con la idea de sentirnos excitadas, y ni qué decir tiene de contarlo a nuestras amigas. Y las pocas valientes que lo consiguen lo hacen con el corazón en un puño, nerviosas por el qué dirán y el qué pensarán.
Durante el viaje de Castellón- Madrid, estuve leyendo un artículo en el que creo que puedo resumir mi percepción del sexo. El artículo se llama "Sexo; 6 tabúes sexuales femeninos", y lo podréis encontrar en la revista de Psychologies, revista a la que no tengo ningún problema en promocionar, pues siempre que la he leído no me he sentido obligada como mujer a hacer determinadas cosas.
Recordad mi entrada anterior de "Ego masculino".
No voy a hablar por todos, pero sí por la inmensa mayoría de las mujeres.
Las mujeres somos capaces de explicar sin problemas nuestro momento más chabacano, en que nos hemos comportado mal con otra persona, en el que hemos gritado, insultado... Comportamiento reprobable, no sólo en mujer claro está. Pero luego somos incapaces de hablar de sexo, y en mi caso, incluyo mi incapacidad para sentirme cómoda con cosas "bonitas".
Mientras escuchaba la canción que os he puesto pensaba, a grito pelado lo dice, pero... ¿no sería maravilloso poder decir estas cosas a gritos? ¡ME GUSTAS! ¡ME ATRAES! ¡ME EXCITAS! Y sin embargo, callamos, y para alguna valiente se la tacha de...
Recientemente he vivido un momento sexual del que me he sentido avergonzada, y del que lo sigo estando. A pesar de lo que he hecho me ha sido absolutamente placentero, sale de mi campo de comodidad. ¿Por qué me siento avergonzada en estos momentos y no lo hago cuando realmente debería estarlo? ¿Soy la única?
Creo que está quedado muy dispersa la idea que intento transmitir, pero no lo voy a intentar siquiera organizar. Así está ahora mi cabeza, así es como me siento y así quiero decirlo. Disperso, desorganizado.




